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Miente, difama y reinarás

Miente, difama y reinarás

 

Escrito por:

Ricardo León Yepes

Magister en Gobierno y Políticas Públicas | Ex Concejal de medellín | Docente universitario

 

 

Si el centro de este articulo fuera electoral, con seguridad lo titularía “CRÓNICAS DE DECISIONES ELECTORALES”, y lo menciono porque vamos a hacer un poco de historia sobre algunas decisiones pasadas en elecciones locales y presidenciales.

 

En el año 2018, pasaron a segunda vuelta presidencial, los candidatos Iván Duque Márquez y Gustavo Petro, situación que preocupó a la gran mayoría. En mi caso, y como defensor de la democracia sentí el deber de ejercer el voto. Esas elecciones sin duda, han sido uno de los momentos más históricos del país. Por una parte, representada en el Uribismo, ese que genera amores y odios; y por la otra, la representación de lo que algunos llaman el Castrochavismo, generador de esperanza y de pánico. Dos candidatos con características totalmente distantes ideológicamente y tres opciones para elegir: Duque, Petro o el voto en blanco.

 

El señor Duque, a pesar de su inteligencia y simpatía, era evidente que no tenía la experiencia para dirigir los destinos de un país en un momento tan complejo, pues ni siquiera había pasado por un viceministerio. Pretendía desde campaña la unificación de las cortes y además manifestó muy poca voluntad con la implementación de los acuerdos de paz.

 

En el señor Petro, un discurso totalmente diferente, ilusionista y quizás engañador, identificando en este, la desconfianza inversionista del capital privado. El caso Petro, representaría un riesgo para inversión extranjera y el choque con el empresariado nacional.

 

Mi decisión fue el voto en blanco.

 

En el 2019, llegaron las elecciones locales, y esta columna servirá de confesionario, puesto que me referiré a los motivos por los que no acompañé al señor Daniel Quintero en su carrera por la Alcaldía de Medellín.

 

El activo más importante de un político es su palabra, y el respeto hacia los demás, un elemento de confianza. A finales de octubre del año 2018, el señor Quintero Calle realizó una intervención en el concejo de la ciudad de Medellín, en la cual, a través de un acto circense, le faltó al respeto a la corporación y al gerente de EPM entregando un gran trozo de queso. ¿Como símbolo de qué? está claro que Quintero logró lo que pretendía y que ese primer golpe, sembró dudas sobre la honestidad de Empresas Públicas de Medellín. A partir de ese momento, inició su campaña y puso sobre sus hombros el desprestigio del activo más importante de nuestra ciudad con el discurso de que estaban liquidando a EPM.

 

La capacidad de persuasión le funcionó, sin embargo, en mi caso, eso acabó con cualquier posibilidad de confianza. Un hombre irrespetuoso, mentiroso y falto de conocimiento por la ciudad, además con más antecedentes de trabajar por Bogotá que Medellín, además con el agravante no solamente de ser el promotor de Gustavo en la campaña presidencial, sino también, el hecho de apropiarse de un discurso igual de ilusionista.

 

La anterior recapitulación cobra importancia en este artículo, porque todo se pensó con Daniel, menos que se hicieran reales, los temores que se veían en el señor Petro, y que, en tan poco tiempo se materializara. Se percibe en cabeza del alcalde de Medellín, la desconfianza inversionista, le han tirado la puerta en la cara a la institucionalidad y con ésto, se ha ido por un volado la confianza con el empresariado antioqueño.

 

No podemos desconocer, que Medellín ha ganado un importante reconocimiento en el mundo como ciudad resiliente, innovadora y desarrollada, logro que responde en gran medida al fortalecimiento de la triada Empresa – Universidad – Estado. Para nadie es un secreto que el empresariado antiqueño ha jugado un papel determinante en el desarrollo de nuestra ciudad; y es el establecimiento que no debería ponerse en riesgo por decisiones pensadas para gestar proyectos políticos soberbios y vanidosos.

 

Es lamentable en el señor Quintero Calle su estilo para forjar su proyecto político. Pisotear la Junta Directiva de EPM, pone en riesgo la reputación nacional e internacional de dicha organización. A la memoria que tienen los ciudadanos no se les puede olvidar que hoy la consolidación de la ciudad y la calidad de vida de muchas familias, se debe en gran medida a esos empresarios que le dieron la posibilidad a una sociedad de tener empleo.

 

El último trino del señor alcalde sobre el tema, es una muestra de que están gobernando sobre el desconocimiento y la improvisación: – “He escuchado la voz de empleados de EPM, empresarios y otros; en gracia de discusión le he pedido al gerente de EPM llevar decisión sobre si continúan o no las acciones legales para recuperar 9,9 billones a la próxima junta de EPM”.

 

¿Ahora sí es competente la nueva Junta Directiva de EPM para tomar la decisión? Divide, miente, difama y reinarás.