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Cuarentena de 4 meses es insostenible

Cuarentena de 4 meses es insostenible

Las afirmaciones de los gobernantes no pueden ser
irresponsables con el manejo de la crisis social.

La Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, generó revuelco en el sector empresarial del país, cuando afirmó que la cuarentena obligatoria se debería extender hasta junio y que debíamos prepararnos para eso.
Sin duda, los gobernantes tienen la responsabilidad de ser cautos con sus afirmaciones, no es un buen mensaje para la gente ni para el empresariado esas afirmaciones irresponsables. Gobernantes como la alcaldesa de Bogotá deberían aprender sobre los efectos que tienen sus declaraciones en el tejido social.

 

Estamos a portas de un inminente colapso de la economía, principalmente de las Pymes y microempresas, sin dejar a un lado las millones de familias que subsisten de la informalidad, que corresponde al 47,7%. (DANE)

Un gobierno que siga en la disyuntiva, salud y economía, será un gobierno de decisiones mediocres, no se puede llegar a ese nivel de demagogia, la salud y la economía no son contrarias, una economía fortalecida posibilita el mejoramiento de la calidad de vida, garantiza los ingresos a las familias y aporta a la salud mental de toda una sociedad. La economía es alimento, y el alimento es salud.

 

La afirmación del presidente Iván Duque de implementar un “aislamiento inteligente”, es un arma muy peligrosa que muestra la incapacidad del Gobierno para generar profundas medidas en materia económica, y concentrar la atención en el sistema de salud y mitigación de la pandemia. Un aislamiento inteligente es dejar la dinámica económica a merced de la autodisciplina.

 

La vida se debe preservar y posibilitar, y es indispensable que la institucionalidad tenga la capacidad de manejar con inteligencia los riesgos de exponer a la ciudadanía, de generar verdaderas políticas económicas y sobre todo, de atender la crisis con la mayor responsabilidad técnica. El gobierno nacional con el timón en la mano y haciendo remar a los mandatarios territoriales para el mismo lado, con toda la responsabilidad que implica la movilidad de las personas debe dar línea por lo menos en dos sentidos, i) acciones para proteger la vida desde la salud, ii) actividades que garanticen la subsistencia económica.

 

Las medidas deben conllevar a definir una política económica que fomente la recuperación de la ya deteriorada economía, no se trata sólo de generar subsidios por parte del Estado, porque se hace insostenible la medida de Cuarentena de cuatro meses y por el contrario se puede exasperar a los más vulnerables que son los que viven en la marginalidad y del rebusque, se puede llegar al vandalismos con el comercio formalizado, por la incapacidad del Gobierno para atender las demandas con el principio de solidaridad.

 

El impacto en la economía es significativo, ya son muchos los empleos que se han perdido, y muchas las vidas que se han ido por causa del COVID-19 a nivel global, y sin embargo, el mundo nos ha mostrado, que las políticas gubernamentales, deben tomar al ser humano como centro, para mitigar muchos de esos efectos perversos, en materia económica.

 

Es muy importante definir medidas que alineen la conducta de los sometidos a la medida de cuarentena extendida, con realidades desde su propia autodeterminación, en ese sentido las políticas económicas deben ser moderadas para posibilitar algunas variables de las actividades comerciales, agropecuarias, de trasteos y arrendamientos, entre otras.

 

En esta coyuntura la vulnerabilidad no solo es de las clases más desfavorecidas, el empresariado frente a la improductividad generada por este confinamiento ha sufrido afectaciones económicas importantes, la vulnerabilidad no es exclusiva de un solo grupo poblacional. Suspensiones y terminaciones de contratos son las realidades que más abundan hoy día en el ecosistema empresarial del país; también están en jaque los ingresos de la clase media, esto puede hacerlos caer nuevamente a la pobreza.

 

Iniciamos a tiempo con el confinamiento, y aunque estoy convencido que extender la medida hasta junio es insostenible, también creo que suspenderla el próximo 13 de abril es un riesgo muy peligroso. Es el momento de actuar con rigurosidad técnica en equilibrio y con verdaderas políticas de alivio para toda la sociedad.